Borislav Ivkov: De Yugoslavia a Puerto Rico


Foto: Borislav Ivkov y Luis José “Yisi” Torres disputando su partida del Torneo Internacional de San Sebastián de 1984 (foto cortesía de Orlando Santana).

Son muchos los Grandes Maestros que han tenido una estrecha relación con Puerto Rico en términos de entrenar a nuestros jugadores, capitanear equipos nacionales, ofrecer simultáneas, dar charlas y jugar torneos en la isla. Yuri Averbakh, Julio Bolbochán, Edmar Mednis, y Alonso Zapata son algunos de esos titulares cuya fuente de conocimiento ha beneficiado en formas incontables al ajedrez nacional.

En lo personal tuve la oportunidad de asistir a una charla de Mednis sobre finales a mediados de los 90 en la Casa del Ajedrez en la Antigua Base Naval de Miramar. También pude escuchar sobre Averbakh a través del ex-campeón nacional Emilio Pena, quien trabajó con él por un tiempo. Sin embargo, en este escrito quisiera destacar a otro de esos maestros que ha dejado su huella en el ajedrez boricua. Me refiero al Gran Maestro serbio Borislav Ivkov (1). Lo que sigue a continuación es mayormente una crónica personal (2).

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Fue en el año 1994, durante el 1er Torneo Internacional de Coamo, que vi por primera vez en persona a Borislav Ivkov. Recuerdo entrar a la salsa de juego el viernes por la noche y ver un cartelón escrito a mano con la lista de participantes en la sección internacional, con Ivkov al tope de la misma con un Elo-Bird de 2595 (al momento tenía un Elo-FIDE de 2470) Yo sabía perfectamente bien quien era Ivkov. Entre otras cosas, había leído sobre él en la magnífica biografía de Frank Brady sobre Bobby Fischer y solamente dos años antes del torneo de Coamo, en el 1992, Ivkov había participado en el match de revancha entre Fischer y Boris Spassky como ayudante, junto a Yuri Balashov (ex-entrenador de Karpov) del ex-campeón mundial soviético radicado en Francia. No era inesperado el ver a Ivkov ofrecer sus servicios a Spassky dado que en dos ocasiones, una en Chile en el 59 y otra en La Habana en el 65, había batido al legendario jugador estadounidense.

Foto: El hijo de Capablanca hacía las movidas de Fischer que se recibían por teletipo desde el Marshall Chess Club en Nueva York.

Ese match de revancha entre los dos ex-campeones mundiales había copado los medios internacionales hasta el punto que, aparte de los reportes de la agencia EFE, el periódico El Nuevo Día publicaba columnas del ex-campeón nacional Manuel Moraza con fotos y partidas! En fin, yo soy producto de Fischer y Spassky, sólo que no del match de Reykjavik de 1972, sino del de Sveti Stefan y Belgrado veinte años después (3). Y bueno, ahora tenía delante de mí a uno de los protagonistas, tanto de ese encuentro, como del ajedrez mundial durante las décadas de los 50, 60 y 70!

Según recuerdo, en Coamo Ivkov se alzó con la victoria logrando 4.5/5. Sus únicas tablas se dieron en un deslucido encuentro contra el desconocido Maestro Internacional ucraniano Rafail Klovsky [Ivkov (G.M. 2460)-Klovsky (M.I. 2370) 1.e4 -e5 2. Cf3 Cf6 3. Ce5 d6 4. Cf3 Ce4 5. De2 De7 6. d3 y tablas en par de movimientos más]. Todas las demás partidas parecían tener el mismo tema: la obtención de pequeñas ventajas posicionales a ser realizadas en un final. Uno tras otro los oponentes sucumbían ante la técnica del Gran Maestro de 60 años que en raras ocasiones se levantaba de la mesa. El que sí se levantaba de la mesa era yo, jugando en la categoría abierta, para ver las partidas de esa leyenda. Al final de una de las rondas me aventuré a pedirle su autógrafo (en mi vida sólo le he pedido una autógrafo a dos personas, a Ivkov y al pianista salsero Ricardo “Richie” Ray). Había traído mi copia del libro de Brady donde en la sección de fotos aparecía una de Fischer jugando una partida amistosa en el torneo de Piatigorsky de 1966 con quien había sido identificado por el autor como Ivkov. Resulta que no era Ivkov (Borislav aclaró eso) pero aún así obtuve, en lapiz, la firma de la leyenda.

Otra cosa que me impactó mucho durante el torneo fue Ivkov a la hora de analizar. Como era de esperarse, luego de terminada su partida, Ivkov analizaba con su oponente ante la mirada de varios de nosotros que queríamos aprender, haciendo eco del famoso libro de Alexander Kotov, sobre cómo pensaba el Gran Maestro. Con un español perfecto, Ivkov siempre daba las ideas generales y luego se aventuraba a mostrar algunas líneas concretas (4). Su énfasis en la lógica del juego y cómo ponerla a trabajar eran todo un curso sobre teoría y praxis que a su vez reforzaba la impresión de que el ajedrez era un juego muy sencillo! En fin, fue tremendo el impacto que causó verlo jugar “en directo.”

Poco después tuve un encuentro algo más personal. Se jugaba el campeonato nacional (segunda mitad de los 90, tal vez 1996?) en la Casa del Ajedrez. El torneo iba más o menos por la mitad y mis 3 jugadores favoritos (Yisi Torres, Orlando Santana, y Juan Dávila) iban a la cabeza (al final ninguno de los 3 ganó). Ivkov estaba de visita en la salsa de juego y se había sentado con Juan Santa a charlar en el salón principal. Tímidamente me acerqué a Juan preguntándole si podía hacerle dos preguntas a Ivkov. Juan sonrió y miró a Ivkov, quien de inmediato respondió “claro, claro.” Como mencioné anteriormente, Ivkov había sido uno de los ayudantes de Spassky en el match de revancha de 1992. En la partida 11 de aquel encuentro, en mi opinión la mejor del match, Spassky con negras sucumbió ante la variante Rossolimo en la defensa siciliana ( 1. e4 c5 2. Cf3 Cc6 3. Ab5). En la partida 13 Spassky varió con 6...f6, una movida que, según el libro que yo había comprado del match, escrito por el Gran Maestro inglés y antiguo ayudante de Korchnoi, (y plagiador profesional) Raymond Keene, fue preparada por Ivkov. Y pues, mi primera pregunta a Ivkov fue “¿cómo llegaste a esa idea con f6?”. Su prosaica respuesta fue algo como que “en la partida 11 notamos la importancia de la diagonal negra para el blanco luego de su gambito con b4 así que decidimos bloquear la misma con todo lo que fuese posible, desde el peón en f6 hasta la maniobra Ch6-f7”. De nuevo, Ivkov mostrando lo “fácil” que era el ajedrez…

Mi segunda pregunta fue un poco más dura, porque obligó a Ivkov a recordar un momento en su carrera que definitivamente le sigue brindando pesadillas, aún más de cinco décadas después de acontecido. Le pregunté la sencilla pero dolorosa pregunta “¿qué pasó?” en referencia a su famosísima partida en la penúltima ronda contra Gilberto García en el Memorial Capablanca en La Habana en 1965. Estando un punto arriba del resto en la clasificación, Ivkov estaba totalmente ganado y cometió un atroz blunder (36...d3??) que le costó probablemente la victoria más importante de su vida. En la última ronda, también perdió (contra Karl Robatsch) y terminó empatado para el 2do puesto con Geller y Fischer detrás de Smyslov. En una manera trágica, Ivkov le rendía honor a Capablanca, quien cinco décadas antes de este torneo, y estando un punto y medio por encima de su rival más próximo con dos rondas por jugar, perdió sus últimas dos partidas contra Lasker y Tarrasch en el legendario torneo de San Petersburgo de 1914, cediéndole el primer puesto al amigo de Einstein, el mismo con quien disputaría el campeonato del mundo en 1921 precisamente en La Habana,

Volviendo a mi “inocente” pregunta sobre su derrota, Ivkov sonrió, puso la posición con García luego de la movida 35 de las negras y me dijo algo como que “había presión de tiempo pero aún no sé qué pasó…” para luego decirme que hasta ese momento pensaba que lo peor que le había ocurrido fue la devastadora derrota (2.5-5.5) contra Larsen en los cuartos de final del torneo de candidatos que se celebró unos meses antes. Ahora reviviendo un poco estos eventos en mi cabeza, me doy cuenta de que un tema común recorría la respuestas a mis dos preguntas, i.e. la diagonal a1-h8...

No recuerdo mucho más del resto de la conversación, que duró alrededor de una hora, pero sí recuerdo que finalizada la ronda del nacional, los maestros Orlando Santana y Yisi Torres se pusieron a jugar blitz en una de las mesas al lado de la pared que llevaba a la oficina al final del pasillo. Ivkov se sentó a verlos jugar y de inmediato dijo “por favor, no más teoría, no más teoría!” cuando vio la variante de cambio de la española que tanto protagonismo tuvo a través de los años en las partidas entre los dos maestros y que el mismo Ivkov había utilizado exitosamente en Coamo (no recuerdo contra quien).

Antes del 1994 en Coamo, Borislav Ivkov había jugado otros torneos en la isla, entre ellos el abierto de San Sebastián en 1984 (empate 1ro con Ramón Mateo) y un torneo cerrado que le siguió donde ocupó la 3ra-4ta posición con 6/9 junto a Juan Bellón López, detrás de Edmar Mednis y Ramón Mateo que marcaron 7/9 (el resto de los participantes fueron Marcel Sisniega, Luis Blondet, Juan Santa, Yisi Torres, Orlando Santana y Manuel Moraza). También se había desempeãdo como entrenador de varios equipos juveniles (San Juan 1986 y 1987), equipos olímpicos (Dubai 1986 y Moscú 1994) y cuando no lo fue, tuvo la amabilidad de ofrecer su ayuda en los análisis. Cuenta el maestro nacional y capitán del equipo olímpico, Enrique Bird que:

“Ivkov siempre fué muy atento y servicial conmigo. En Tesalónica 1988 y Novi Sad 1990 desde el inicio me ofreció sus servicios para lo que lo necesitaremos y fué fiel a su ofrecimiento [él fué capitán de Yugoeslavia en ambas ocasiones]. En un ocasión trajo consigo a Velimirovic para ayudarnos a analizar una partida sellada. Velimirovic no hablaba ni inglés ni español pero movía las piezas y gesticulaba bien claramente en el análisis sobre el tablero.”

Sobre el trabajo de Ivkov con el equipo olímpico, el ex-campeón nacional Orlando Santana recuerda:

“Ivkov programaba los entrenamientos de los olímpicos durante el día y a mi me tocaba

cuando él terminaba de comer y pues, cuando yo llegaba teníamos que dar un paseo

por el Condado que era donde estaba su apartamento. A él le agradaba mi rapidez en resolver los ejercicios de táctica y cuando reunía al grupo siempre decía ‘a ver, Santana ya lo debe de haber resuelto!’. Su frase favorita cuando había una combinación o un juego interesante era ‘mira esto, fantástico!’.”

Al parecer fue vía Narciso Rabell que la conexión Ivkov-Puerto Rico se dio en términos de su trabajo con nuestros equipos. El ex-campeón nacional Juan Dávila cree recordar que “hablaron en el torneo juvenil de Argentina en 1985 para que viniera a entrenar a Puerto Rico.”

Foto: De izquierda a derecha Román Torán, Javier Segovia, Orlando Santana, Emilio Pena y Borislav Ivkov en el Festival Mundial de la Juventud por la Paz, 1986 (foto cortesía Orlando Santana).

La última vez que vi a Ivkov fue en el Torneo Abierto de San Ignacio (creo que en el 1995, año en que nuevamente participó en Coamo). Lo ganó cómodamente con 4.5/5, ofreciendo unas tablas con blancas en la última ronda al experto nacional Miguel Mejías en la variante de cambio de la defensa india de rey (1.d4 Cf6 2. c4 g6 3. Cc3 Ag7 4. e4 d6 5. Cf3 0-0 6. Ae2 e5 7 de5 de5 8. Dd8 Td8 9. Ag5 ½-½ ). De ese torneo recuerdo su encuentro en una ronda anterior contra Juan Dávila, quien le jugó con negras una Dragón acelerada y obtuvo una excelente posición para luego descuidarla y perder. Según Dávila, algo parecido le ocurrió cuando enfrentó a Ivkov en el torneo abierto de San Sebastián de 1984.

Borislav Ivkov fue parte de una época dorada del ajedrez, donde jugadores como Tigran Petrosian, Boris Spassky, Leonid Stein, Mikhail Tahl, Bent Larsen, Wolfgang Uhlmann, Viktor Korchnoi, Lajos Portisch y Bobby Fischer representaban una nueva generación que buscaba desbancar a Paul Keres, David Bronstein, Vassily Smyslov, Miguel Najdorf, Samuel Reshevsky y Mikhail Botvinnik como los máximos exponentes del juego (...). Durante ese periodo Ivkov fue consistentemente el segundo mejor jugador de la potencia ajedrecista de Yugoslavia detrás del legendario Svetozar Gligoric. Su recorrido entre los mejores probablemente tuvo su última manifestación en el torneo de Bugojno de 1982 donde un juvenil Gary Kasparov se alzó con la victoria (9.5/13) mientras que Ivkov terminaba en el sótano (3.5/13). Aún luego de este revés siguió participando y logrando buenas actuaciones en torneos de menor categoría.

Foto: Ivkov posando con algunos de los participantes de una simultánea que dio en Arecibo a mediados de los 90 (cortesía Orlando Santana).

La partida que sigue a continuación fue jugada en marzo de 1988 entre Ivkov y el recién coronado campeón nacional, Juan Santa (5). La misma recoge el tipo de juego que pude ver de cerca en Coamo siete años después donde Ivkov va acumulando ventajas, tanto posicionales como materiales, para luego convertirlas en un final. Es importante notar como el negro se va quedando poco a poco sin jugadas.

Borislav Ivkov (G.M. 2460) - Juan Santa (M.N. 2220)

New York Open, 1988, Ronda 7

Ataque Indio de Rey [A07]

Ver partida con diagrama aquí.

1. g3 d5 2. Ag2 Cf6 3. d3 e6 4. Cf3 Ae7 5. O-O O-O 6. Cbd2 b6 7. e4 dxe4 8. dxe4 Ab7 9.e5 Ce4 10. Cxe4 Axe4 11. De2 Ab7 12. h4 Cd7 13. Td1 De8 14. Af4 Td8 15. Td2 Cc5 16. Cd4 Axg2 17. Rxg2 Dd7 18. Df3 De8 19. Tad1 a5 20. Ae3 Td7 21. c4 Ca6 22. Dg4 f5 23. exf6 Axf6 24. Cxe6 Txd2 25. Txd2 Dc6+ 26. Rh2 Te8 27. Cg5 h6 28. Ch3 De4 29. Dxe4 Dxe4 30. b3 a4 31. Cf4 axb3 32. axb3 Cc5 33. Axc5 bxc5 34. Cd5 Ae5 35. Rg2 Te1 36. Td3 Tb1 37. h5 Tb2 38. Tf3 Ad6 39. Rh3 Rh7 40. Rg4 Rg8 41. Rf5 Rf7 42. Cf4 Axf4 43. Rxf4 Rf6 44. Rg4 Re6 45. Te3 Rf6 46. f4 Tb1 47. Te5 Txb3 48. Txc5 Tb7 49. Tc6+ Rf7 50. Rf5 Ta7 51. g4 Tb7 52. Re5 Ta7 53. f5 Re7 54. c5 Tb7 55. Tg6 Rf7 56. f6 gxf6+ 57. Txf6+ Rg7 58. Tg6+ Rh7 59. Rd5 Tb4 60. Rc6 Tc4 61 g5 1-0

Notas

  1. Alparecer Ivkov prefería que le llamaran "Boris" o "Bora" en vez deBorislav. Agradezco a los maestros Enrique Bird y Jorge Freyre por la aclaración.

  2. Quisiera agradecerle a los maestros nacionales Enrique Bird, Orlando Santana y Juan Dávila por aclarar datos y proveer anécdotas para este escrito.

  3. En una carta escrita y publicada en New in Chess en el 2012, tuve la oportunidad de expresar esto y reconocer el papel que también desempeñaron los últimos capítulos de la riña entre Karpov y Kasparov en mi incursión en el ajedrez.

  4. Ivkov jugó y ganó unos torneos en Argentina en 1955. Fue allí donde conoció a su futura esposa, que de hecho fue una de las muchachas que le que le presentó con uno de sus premios.

  5. En esos tiempos se jugaba el campeonato más temprano en el año para poder foguear y preparar con más tiempo y mejor calidad al equipo nacional. Mis agradecimientos al maestro Orlando Santana por este detalle.